Estudiante caliente se toca el coño mojado en los descansos
La estudiante Anasteysha no podía concentrarse en las clases, su coño siempre estaba mojado y palpitando, así que cada vez que tenía un descanso, se metía en el baño o se escondía en un rincón oscuro para masturbarse. Sus dedos finos y ágiles se deslizaban por sus labios vaginales, sintiendo cómo su humedad crecía con cada caricia. Con los ojos cerrados, imaginaba que era un profesor o un chico de su clase el que la penetraba, y eso la excitaba aún más. Sus gemidos eran ahogados, pero su cuerpo temblaba de placer, sus tetas firmes se movían con cada movimiento de sus caderas. Sus dedos entraban y salían de su coño caliente, sintiendo cómo su clítoris se hinchaba y palpitaba bajo su toque. El orgasmo llegaba rápido, sus muslos se apretaban y su respiración se aceleraba, hasta que finalmente se corría, sintiendo cómo su flujo caliente mojaba sus dedos. Después, se limpiaba con papel higiénico, pero su coño seguía palpitando, pidiendo más atención. Sabía que no podía seguir así, pero cada vez que tenía un momento libre, volvía a tocarse, incapaz de resistir el placer que su propio cuerpo le daba.