Puta morena chupa polla negra gigante hasta ahogarse
La morena de tetas pequeñas no podía quitarle los ojos de encima a aquel negro de verga descomunal que cargaba cada vez que pasaba por la universidad, pero hoy por fin se atrevió a pedirle que le diera lo que tanto deseaba. Cuando él la agarró del pelo y se la llevó al baño de una cafetería vacía, ella ya estaba empapada solo de imaginarse cómo se la iba a tragar completa. El tipo no perdió tiempo y le metió la cabeza entre sus piernas antes de empalarla contra la pared con embestidas que hacían temblar sus nalgas flácidas. La morena gemía como perra en celo mientras le chupaba la polla negra hasta que le dolía la garganta, pero no quería parar hasta sentirla latir entre sus labios. Él la volteó sin avisar, le levantó el vestido y le clavó la verga hasta el fondo, haciendo que gritara de dolor mezclado con placer al sentir cómo le abría el coño sin piedad. En la postura de perrito, ella no paraba de mover el culo hacia atrás para que la llenara más, mientras él le azotaba las nalgas con cada embestida que la dejaba sin aire. Cuando por fin la volteó de espaldas y se la metió a horcajadas, la morena se corrió gritando con el coño temblando alrededor de aquella verga gigante que la partía en dos. Él no se contuvo más y le disparó toda su leche caliente en la boca entre gemidos guturales, obligándola a tragar cada gota mientras le limpiaba los restos con la lengua. La escena terminó con ella tirada en el suelo, con el vestido arrugado, el maquillaje corrido y el coño tan abierto que aún le goteaba leche por las piernas. El negro se limpió la polla con su pelo y se fue sin mirar atrás, pero ella supo que volvería a buscarlo cuando el vicio la llamara otra vez.