Profesora negra se come al joven en triple penetración
La morena de pelo corto y gafas de pasta no aguantó más cuando el chico nuevo entró con ese porte de músculos prietos y esa verga que le colgaba gruesa y morada bajo el pantalón de chándal. En cuanto cerró la puerta del aula, ella lo empujó contra la pizarra, le arrancó la camisa y se tiró a lamerle el cuello mientras le sobaba los huevos con una mano y con la otra le agarraba la polla por la base, gruñendo como una perra en celo. El chico, más nervioso que otra cosa, no atinaba a quitarle el sujetador de encaje negro que le apretaba esos pechos redondos y firmes, así que ella misma se lo desabrochó con un tirón brusco y le escupió en los pezones antes de bajar a chupársela entera, tragándosela hasta que la punta le rozó la campanilla. Entre gemidos ahogados, la profesora le ordenó que la tumbara en la mesa de los exámenes, le abrió las piernas de un tirón y se le sentó encima con el coño depilado bien mojado, empalándose hasta que las pelotas le golpeaban el culo al ritmo de sus embestidas desesperadas. Pero no contenta con eso, llamó a su novio negro de la puerta de al lado, un tipo con un rabo que parecía un bate de béisbol, y le ordenó que se pusiera detrás mientras ella seguía cabalgando al estudiante, esta vez con dos pollas dentro: una en la vagina bien ajustada y otra en el culo que se le abría como un melocotón maduro. Los jadeos se mezclaban con el sonido de los cuerpos chocando, los chasquidos de los muslos empapados y los gritos de la morena pidiendo más fuerte, más hondo, que le reventaran las dos entradas hasta dejarla llena de leche por todos lados. Cuando el chico se corrió primero, disparando chorros espesos sobre sus tetas, ella no se detuvo, sino que siguió cabalgando al negro como una posesa hasta que los dos le llenaron la boca y la cara de semen caliente, dejando su piel brillosa y su pelo pegado a la frente mientras seguía gimiendo entre espasmos de placer. El aula quedó manchada de fluidos, sudor y el olor a sexo sucio, pero a nadie le importó porque al final esa puta profesora se salió con la suya... otra vez.