Cris Hupper recibe una polla negra en su culito blanco
La brasileña no podía creer que el tipo negro que acababa de conocer en la fiesta le propusiera algo así, pero ahí estaba, arrodillada en el suelo del baño con el tanga negro arrancado de un tirón y el culo bien prieto palpitando de ganas. Él, con esa verga gruesa y morena que le brillaba bajo la luz tenue, le agarró las nalgas con fuerza y le escupió en el coño para que se mojara más rápido, sintiendo cómo los jugos le resbalaban por los muslos mientras ella gemía con los dientes apretados. Primero le lamió el culo con la lengua ancha, metiéndosela hasta el fondo para que la putita gritara de placer y se arqueara como una perra en celo, luego le dio un par de cachetadas en la piel rosada que dejaron marcas rojas bien marcadas. Cuando por fin se la clavó, la entrada le ardió como fuego pero ella no quiso que se detuviera, empujando el culo hacia atrás para recibir cada embestida brutal que le partía el coño por dentro. Los gritos se mezclaban con los golpes de piel contra piel, el sonido de los huevos chocando contra su clítoris hinchado y el olor a sexo barato y sudor que inundaba el aire. Él la empotraba sin piedad, agarrándole el pelo corto y tirando de su cabeza hacia atrás para que le mirara mientras le llenaba el agujero con cada empujón profundo, sintiendo cómo el coño le apretaba la polla cada vez que ella se corría en espasmos violentos. La corrida fue intensa, con él vaciándosele dentro con un gruñido gutural mientras ella se desmayaba de placer contra la pared, con las piernas temblorosas y el coño goteando leche por todos lados.