Sexy desafío sexual entre novios: ¿quién aguanta más?
La polla de Juan ya estaba dura antes de que ella le lanzara el reto: si podía hacerla gemir más fuerte que la última vez, ganaba. Ella se pasó los dedos por el coño mojado, provocándolo, mientras los muslos le temblaban de anticipación. Juan no perdió tiempo, le apartó las piernas de un empujón y hundió la lengua en su raja, chupando con fuerza hasta que ella arqueó la espalda y le tiró del pelo. “Vamos, si quieres ganar, demuéstrame que no eres solo charla”, le escupió ella, retorciéndose. Él se plantó detrás y le metió la verga de una estocada, empujando hasta que el culo de ella se apretó alrededor de su polla. Los golpes eran tan profundos que cada embestida le hacía gritar, pero ella no se rendía: “Más fuerte, cabrón, sé que puedes”. Él le agarro las caderas con las manos y la embistió sin descanso, sintiendo cómo su coño se contraía alrededor de su verga cada vez que la clavaba hasta el fondo. Ella se mordió el labio, jadeando, mientras la saliva le resbalaba por la barbilla. “No pares… justito ahí, justo ahí…”, gimió, y él sintió cómo su polla se hinchaba más, lista para explotar. El sudor les caía a los dos, mezclándose con los fluidos que brotaban de ella, y él supo que no aguantaría mucho más. Con un gruñido, la agarró del pelo y la obligó a mirarlo mientras le reventaba el chocho una última vez, llenándolo hasta que sintió que las pelotas le ardían. El orgasmo lo desgarró