RichiHerts y su madrastra rubia no pudieron resistir el desafío
El olor a lencería fresca de la rubia me envolvió mientras ella se reía, retándome a ver si aguantaba lo que venía. Con la polla dura como piedra, le di la vuelta y le enterré los dedos en el culo, haciendo que gimiera con esos labios carnosos que no paraban de chupar mi cuello. Me dijo que si podía manejarla toda, que veríamos quién se rendía primero, y ahí empezó el juego. En más de 13 minutos, la monté en todas las posiciones: cowgirl, perrito, misionera, y hasta le corrí en el culo como ella quería, dejando su jugosa pussy temblando. Cada vez que la penetraba hasta el fondo, la escuchaba gritar pidiendo más, sus tetas grandes rebotando con cada embestida, pero no le di tregua. Al final, con la boca abierta y los ojos vidriosos, se vino entre mis dedos mientras le metía la lengua hasta la garganta. El sofá quedó todo manchado con su leche, y la falda de lencería sexy tirada en el piso.