Nellyborsh se moja entera mientras le meten los dedos bajo la falda
El roce de mis medias contra la tela de mi falda corta me ponía más caliente cada vez que me movía, sintiendo cómo mi coño se hinchaba de ganas. Nellyborsh me ordenó que me agachara y separara las piernas, y yo obedecí al instante, sintiendo sus dedos gruesos empujando mi humedad hasta hacerme gemir. Me dijo que no me corriera hasta que ella lo permitiera, y aunque mi cuerpo temblaba de necesidad, me contuve, apretando los muslos mientras sus dedos me follaban sin piedad. El sonido de mi flujo chorreando contra sus nudillos me avergonzaba, pero también me excitaba más, porque sabía que ella disfrutaba verme así, tan mojada y sumisa. Cuando por fin me dejó correrme, fue como un chorro de leche caliente que me sacudió entera, con mis muslos temblando y mi coño pulsando alrededor de sus dedos. Nellyborsh se rio mientras me veía retorcerme, diciéndome que era una puta que solo servía para esto. 'Ahora lámelo todo', me ordenó, y yo, jadeando, obedecí, chupando mi propio jugo de sus dedos mientras ella me miraba con esa sonrisa de superioridad.