Naejae se masturba con las manos después de una semana de estrés
La tensión acumulada de la semana se le estaba subiendo por las piernas, y Naejae ya no aguantaba más. Se dejó caer en la cama con un gemido ahogado, sintiendo cómo su coño se humedecía al pensar en aliviarse. Sus dedos se deslizaron por su piel sudorosa hasta llegar a su raja, ya mojada de anticipación. Empezó a frotar su clítoris con movimientos lentos pero firmes, arqueando la espalda mientras sus muslos temblaban de placer. Sus tetas rebotaban con cada respiración agitada, y sus dedos se hundían más profundo, buscando esa fricción que la haría explotar. El sonido de su coño chorreando se mezclaba con sus gemidos, cada vez más fuertes, mientras sus caderas se movían al ritmo de sus dedos. El orgasmo la golpeó como un rayo, haciendo que su cuerpo entero se sacudiera, y ella apretó las sábanas con fuerza mientras su coño palpitaba sin control. Se quedó jadeando, con los dedos aún pegajosos de sus jugos, sintiendo cómo el estrés se desvanecía por fin. La próxima vez, pensó, no se conformaría con solo sus manos...