La sissy se ahoga con la polla de su dominatrix
La pobre sissy llevaba semanas con ese culo prieto y esos tacones de aguja que le marcaban los dedos, rogando que alguien le metiera algo bien grueso por la garganta para dejar de ser un inútil. La domina, con sus medias de red ajustadas y los zapatos de tacón que le hacían crujir los tobillos cada vez que se movía, sacó su polla de plástico enorme y le escupió en toda la cara sin piedad. El pobre sissy, con el culo enjaulado y el aliento a desesperación, abrió la boca como un pajarito hambriento mientras la dominatrix le clavaba las uñas en las mejillas para que no se moviera. El primer empujón fue brutal: la cabeza de la polla le abrió la garganta hasta el fondo, haciendo que el pobre se atragantara con los gemidos ahogados que le salían por la nariz. La domina no le dio tregua, empujando más fuerte cada vez, hasta que la sissy tuvo que tragarle hasta la raíz mientras le escupía saliva en los ojos para que supiera lo puta que era. El sonido de los tacones golpeando el suelo y los bufidos del pobre, con la cara roja y los ojos llorosos, eran la banda sonora perfecta para este castigo. La dominatrix, disfrutando cada segundo, le agarró la cabeza con fuerza y le empotró la polla hasta que el sissy sintió que se ahogaba, con la lengua fuera y los labios morados de tanto esfuerzo. No pasó ni medio minuto antes de que la sissy empezara a babear, con los muslos temblando y la polla enjaulada chorreando de frustración. La domina, satisfecha, le sacó la polla de la garganta un segundo para que respirara entre sollozos, pero solo para escupirle directamente en la boca y obligarle a lamerle los dedos como el perro que era. El pobre sissy, con el culo en el aire y los tacones clavándosele en las rodillas, no tuvo más remedio que tragarse cada gota de saliva y pre-semen que le caía en la lengua mientras gemía como un animal en celo. La dominatrix, con una sonrisa de triunfo, le agarró del pelo y le metió la polla hasta la garganta otra vez, esta vez sin piedad, hasta que el sissy sintió que se corría de vergüenza por dentro mientras ella le escupía en la cara una y otra vez, marcándolo como suyo.