MyAnny no pudo resistir a la polla de su hermanastro
MyAnny estaba mojada desde que lo vio entrar en su habitación, esa mirada de deseo prohibido que no podía ocultar. Sabía que esto estaba mal, que no debía, pero su coño palpitaba cada vez que lo imaginaba follándola. Cuando se acercó, su polla ya estaba dura, y sin pensarlo dos veces, se arrodilló y empezó a chupársela con ganas, sintiendo cómo su saliva mezclaba con su pre-cum. Él la agarró del pelo, empujando su cara más adentro mientras gemía, y ella lo tomó hasta las pelotas, disfrutando cada centímetro de esa verga gruesa. Luego la puso en cuatro patas y le metió los dedos en el culo mientras la penetraba por detrás, haciendo que gritara de placer. Cada embestida era más fuerte, más profunda, hasta que sintió que su coño se contraía alrededor de su polla, y entonces se corrió como una puta en celo, gritando su nombre. Él no tardó en seguirla, llenándola con su leche caliente mientras ella se retorcía de placer. Ahora solo pienso en cuándo será la próxima vez que me folle así, porque esto no puede quedar así.