Madrastra ebony me invita a llenarla de leche caliente
Esa tarde en su casa, la madrastra de mi amigo me miró con esos ojos de puta hambrienta y me dijo que quería que le partiera el culo con mi verga gruesa. ¿Te imaginas? Yo ni siquiera sabía que le gustaba así, pero cuando me agaché y vi su coño goteando y el culo apretado, supe que no iba a parar hasta dejarla llena. Primero me arrodillé y le metí la lengua hasta el fondo, chupando sus labios mojados mientras ella gemía como una perra en celo. Luego, sin avisar, me la clavé entera de golpe, sintiendo cómo su culo se cerraba alrededor de mi polla como un guante ajustado. Ella gritó, pero no de dolor, sino de placer, pidiendo más fuerte, más rápido, hasta que le empecé a dar con tanta fuerza que sus tetas grandes rebotaban con cada embestida. Cuando sentí que ya no aguantaba, la volteé y le metí por el coño, follándola como una bestia hasta que me corrí dentro, llenándola de leche espesa. Mi amigo, que había estado mirando todo, se quedó con la boca abierta, sin poder creer lo que acababa de pasar.