Emerel-Gray: la ai que me dejó sin aliento
Emerel-Gray no sabía lo que se le venía encima cuando me colé en su estudio mientras ella bailaba al ritmo de la música, moviendo ese culo perfecto con unos tacones que me ponían la polla dura al instante. Le tapé la boca con la mano para que no gritara, sus ojos se abrieron como platos al sentir mi cuerpo pegado al suyo, pero no podía resistirse al contacto de mis dedos deslizándose por su coño ya mojado. La acorralé contra la mesa de dibujo, le subí la falda de un tirón y le bajé las bragas, el sonido de la música tapaba sus gemidos mientras le metía dos dedos de golpe, sintiendo cómo su cuerpo temblaba. Sabía que en cualquier momento podía entrar alguien—quizás su novio o algún compañero de trabajo—but that only made más caliente, el riesgo de ser descubiertos me excitaba tanto que le arranqué el top para chuparle esos pechos firmes mientras la penetraba sin parar, sintiendo cómo sus paredes se cerraban alrededor de mi polla. Emerel-Gray se mordía el labio para no gritar, pero cada embestida la hacía arquear la espalda, sus muslos temblaban y su coño apretaba mi verga como si no quisiera dejarla salir. Le di vuelta y la puse a cuatro patas, metiendo mi mano en su boca para que mordiera si quería ahogar los gemidos, mientras la embestía desde atrás, el choque de nuestras pieles resonaba en la habitación a pesar de la música. Sabía que su novio estaba al otro lado de la puerta, pero eso solo me motivaba más, quería correrme dentro de ella antes de que él llegara. Cuando lo hice, su cuerpo se tensó y sus ojos se llenaron de lágrimas, no por dolor, sino por el placer intenso que la recorría, sabiendo que en cualquier momento podrían pillarnos. Emerel-Gray solo pensaba en lo rápido que había pasado de ser una artista inocente a una putita que gritaba en silencio, deseando que nadie entrara, pero al mismo tiempo sabiendo que si lo hacían, no podría parar.