La rubia Kayden se deja dominar en la piscina con dos pollas
El agua fría de la piscina no enfriaba el calor que me quemaba entre las piernas cuando Paul y Yeri empezaron a jugar con mi cuerpo como si fuera su juguete personal. Te voy a contar cómo me retorcí de placer cuando me empotraron contra el borde de la alberca, con la polla de Paul enterrada hasta las pelotas en mi coño mojado mientras Yeri me agarraba del pelo para meterme su verga gruesa hasta la garganta. ¿Te gustaría estar en su lugar, viendo cómo me humillaban y me hacían gemir como una perra en celo? Ellos apostaron que me harían correrme tres veces seguidas, pero yo les dije que no podrían aguantar mi ritmo. La competencia empezó cuando Paul me dio vuelta y me abrió el culo para meterme su polla dura de una estocada, mientras Yeri seguía follándome la boca sin piedad. El agua salpicaba con cada embestida, y mis gritos se mezclaban con el chapoteo. Cuando Yeri se corrió en mi cara, su leche espesa me manchó los labios, pero no me detuve: seguí chupando hasta dejarlo seco. Paul no se quedó atrás y me llenó el culo de su leche caliente, marcándome como su puta sumisa. Al final, quedé temblando, con la piel erizada y el bikini tirado en el suelo, mientras ellos se reían de mi derrota. La marca de sus dedos en mis caderas era el único recuerdo de que no había podido ganarles.