La rubia que vendí a tres hombres por una partida de póker
Aquel día en el salón de juegos, la apuesta fue mi esposa y tres pollas hambrientas. Te voy a contar cómo Valentino Roca se la folló primero, metiéndole la verga hasta que ella gimió pidiendo más, mientras Jimmy Bud le llenaba la boca de leche espesa. La muy puta se retorcía cuando Brady Bud le metió los dedos en el culo, ordenándole que no se corriera hasta que él lo permitiera. ¿Te gustaría estar en su lugar, arrodillada, con la garganta llena de semen y el coño palpitando de necesidad? Ella suplicaba, pero solo le daban más, más duro, más rápido, hasta que su cuerpo tembló como gelatina. La humillación era su premio, y cuando por fin le permitieron correrse, el orgasmo la dejó temblando, con los ojos vidriosos y la boca abierta buscando aire. Los tres hombres se rieron mientras ella se limpiaba el semen de los labios, sabiendo que al día siguiente volvería a ser su puta sumisa.