Maroja recibiendo polla y crema en el culo de su amante
El olor a jabón barato en el baño se mezclaba con el sudor de Maroja, que ya no podía aguantar más. Su amante, un tipo bien dotado que le había prometido una sesión secreta, la tenía contra la pared, amasándole las tetas grandes mientras le susurraba al oído que su marido podría entrar en cualquier momento. Cerró los ojos y sintió cómo esa polla gigante le abría el coño mojado de un solo empujón, haciendo que sus muslos temblaran. '¿Te gustaría estar en su lugar, sabiendo que en cualquier momento podrían pillarnos?', te pregunto, imaginándote con las manos sudadas y el corazón acelerado mientras mi amante me empotra sin piedad. Sus gemidos ahogados, casi gritos, se mezclaban con el ruido de la ducha que él había dejado correr para disimular. Cada embestida era más profunda, hasta que sus caderas chocaron contra mi culo carnoso, haciéndome morder el labio para no delatarme. El riesgo de que su marido entrara era lo que más me excitaba, y cuando sintió que estaba a punto de correrse, me volteó de golpe y me llenó el culo de leche caliente, sabiendo que después tendría que limpiarme rápido antes de que alguien llegara. La próxima vez, te garantizo que será aún más peligroso, porque esta vez no habrá excusas.