Marie McCray se masturba viendo mi polla dura
Me di cuenta de que Marie McCray me miraba fijamente cada vez que me quitaba la camiseta en el gimnasio, pero nunca hizo nada más que sonreír con complicidad. Hasta que un día, mientras me grababa en calzoncillos para mandarle un video, me mandó una foto de su coño depilado brillando de lo mojada que estaba. Sabía que estaba jugando conmigo, pero esta vez no me quedé callado. Le dije que si quería verme en persona, tendría que ser en mi cama. Se presentó con una blusa transparente que apenas cubría sus tetas grandes, y sin decir nada, se sentó frente a mí y empezó a tocarse. Sus dedos se hundían en su coño rosado mientras me miraba con esos ojos verdes provocadores. No aguanté más y me acerqué para chuparle los pezones, pero ella me empujó y me ordenó que me quedara quieto. Quería que la viera correrse antes de que yo pudiera tocarla. Sus gemidos llenaron la habitación mientras se frotaba el clítoris con furia, y cuando por fin explotó, me tiró de los pantalones y me dijo que ahora era mi turno. No tuve que pensarlo dos veces: la empujé contra la pared y le metí la polla hasta que sus caderas chocaron contra mí. Marie McCray no paraba de gritar mi nombre, y cuando por fin me corrí dentro de ella, solo pensaba en cuándo volvería a provocarme así.