Hermana política rubia se come mi polla en tanga
Llevaba días viendo cómo su tanga se le marcaba cada vez que se agachaba a recoger algo del suelo, esos culos prietos y redondos que no podían estar más ricos. Una tarde de calor sofocante, la muy zorra decidió soltarme la verdad mientras me servía una cerveza bien fría: 'hoy no pienso irme de aquí con las bragas secas'. Sin pensarlo dos veces, le arrebaté el tanga de un tirón y se lo metí entre los labios para que lo mordiera mientras le clavaba los dedos en el culo, dejando marca de uñas en esa piel suave y pálida. Ella gimió como una perra en celo, echando la cabeza hacia atrás y mostrando ese cuello largo que tanto me ponía, mientras con la otra mano me agarraba la polla como si fuera su salvavidas. La puse contra la pared de la sala, con las piernas temblorosas y el coño ya empapado, y le escupí en el culo para que sintiera cómo se le ponía la piel de gallina. 'No pares, cabrón, métemela ya', me suplicó con voz ronca y entrecortada, mientras se agachaba para chuparme las pelotas como si no hubiera mañana. La levanté en volandas, le abrí bien las piernas y la empalé contra la puerta del balcón, sintiendo cómo su coño caliente y resbaladizo se tragaba cada centímetro de mi verga sin piedad. Cada embestida le hacía soltar un chillido agudo, mezclado con gemidos guturales que resonaban en toda la casa, mientras sus tetas naturales se movían como gelatina al ritmo de mis embates. Le agarré de los pelos y le metí la polla hasta la garganta, ahogándola casi mientras me corría a chorros por toda su cara, dejando rastros blancos en sus mejillas sonrojadas y en ese pelo rubio que ahora parecía un desastre. Cuando por fin se dejó caer al suelo, exhausta y con el coño completamente destrozado, le limpié los restos de semen con los dedos y se los metí en la boca para que los chupara bien, saboreando su propia derrota. La muy guarra no pudo evitar reírse mientras se limpiaba los labios con el dorso de la mano, pero sus ojos seguían encendidos de lujuria, como si supiera que esto no iba a ser la última vez.