Ksu Colt se rompe el culo con un dildo monstruoso
El sonido del látex rozando contra el suelo me pone la piel de gallina cada vez que lo escucho, y hoy no fue la excepción. Llevaba días mirándole el culo a Wild Tali con esa polla de goma que parece un cañón, imaginando cómo se sentiría cuando me la clavara hasta las pelotas. La tensión era insoportable, con sus gemidos ahogados en el sofá mientras se retorcía, sabiendo que yo la observaba. Cuando por fin me acerqué, el olor a latex y su coño mojado me volvió loca, y sin decir nada, me arrodillé para chuparle el clítoris hasta que empezó a temblar. El dildo era tan grande que tuve que lubricarlo bien antes de empezar, pero cuando lo empujé contra su agujero, ella gritó como una puta en celo, con las uñas marcándome la espalda. La penetré de una estocada, sintiendo cómo su culo se abría como un melón maduro, y cada vez que lo sacaba, dejaba un vacío que llenaba con mis dedos antes de volver a empotrarla. Sus gemidos se volvieron más agudos cuando el juguete rozó su punto G, y entonces aceleré, follándola como si no hubiera mañana, con el sonido húmedo de su culo tragándose el dildo una y otra vez. Cuando sentí que se corría, apreté más fuerte, sintiendo cómo su agujero se cerraba alrededor del juguete, y entonces me vine yo también, con los muslos temblando y el corazón a mil. No hubo tiempo para nada más, solo el calor de su cuerpo contra el mío y el eco de sus gritos en mi cabeza.