Kimberly Allure y su hermanastra se rinden al placer lésbico
Kimberly Allure siempre me provocaba con esos vestidos ajustados que marcaban cada curva de su cuerpo, rozándose contra mí en el pasillo o enviándome fotos de su tanga mojado. Un día, su hermanastra Nicole Scott llegó de visita con ese culito redondo y sus tetitas firmes, y las dos empezaron a jugar, riéndose mientras se quitaban la ropa. Yo las miraba desde la puerta, con mi polla dura, mientras Kimberly le lamía los pezones a Nicole, mordisqueándolos hasta dejarlos duros. Nicole gemía, arqueando la espalda, y yo no aguanté más: me acerqué y les aparté las piernas, hundiendo mis dedos en sus coños chorreantes. Kimberly se corrió primero, gritando, mientras Nicole la miraba con los ojos vidriosos. Luego fue el turno de Nicole, que se retorcía bajo mis manos, suplicando más. Las dos quedaron temblando, sus cuerpos brillantes de sudor, pero ya sé que la próxima vez querrán más, y esta vez no me detendré hasta que me rueguen que pare.