Gangbang con la esposa cornuda y su polla robada
La muy puta me dejó tirado con mis amigos, así que me cobré mi venganza empotrándola contra el sofá mientras RoboCock le reventaba el coño con su verga robótica. La muy zorra gemía como una perra en celo cuando mi polla le llenó la garganta hasta el fondo, tragando cada gota de mi leche mientras sus tetas rebotaban con cada embestida. Sus uñas me arañaban la espalda, pero no me importó porque sabía que esto era lo que se merecía por putearme con otros. En más de 16 minutos de escena, la hice gritar como nunca, chupando y follando hasta que su coño quedó tan mojado que mi verga resbalaba dentro de ella. La muy caliente se corrió tres veces, pero yo no paré hasta que mi leche le brotó entre los labios y le llenó la cara. La muy puta aprendió que conmigo no se juega.