Fontanero dotado me parte el culo hasta reventarlo de leche
El fontanero llegó con su caja de herramientas y una polla que no cabía en los pantalones, el muy puto me miró con cara de hambre desde el primer momento. Le di acceso a la casa para que arreglara el lavabo, pero en cuanto cerró la puerta, me empujó contra la pared y me arrancó el pantalón con los dientes. Su verga era enorme, gruesa y palpitante, y en segundos me la estaba metiendo hasta el fondo mientras yo gemía como una perra en celo. Cada embestida me hacía chillar, su culo musculoso se contraía con fuerza mientras me empotraba contra el mueble de la cocina, el sonido de su piel golpeando la mía resonaba en toda la habitación. Sentía su polla dura como el acero, entrando y saliendo de mi agujero bien abierto, y cuando empezó a correrse dentro de mí, me llenó hasta rebosar, la leche caliente goteando por mis piernas. El muy cerdo no se sacó hasta que yo también me vine, temblando y sudando, con su leche espesa escurriendo por mi culo abierto. Fue una follada salvaje, brutal, de esas que te dejan el cuerpo dolorido pero pidiendo más.