Mi último hookup de grinder me dejó en shock con un antifaz de perro
Nunca pensé que mi fantasía de jugar a los perritos se haría realidad así de rápido. Le había contado a ese chiquillo de Grindr que me encanta el role-playing, pero cuando abrió la puerta con un antifaz de cuero negro y una polla enorme ya dura, supe que la noche iba a ser salvaje. El muy puto se arrodilló de inmediato, mordiendo el aire como un cachorro en celo mientras me bajaba los pantalones. Su boca caliente se cerró alrededor de mi verga como si fuera un hueso jugoso, chupando con tanta fuerza que mis rodillas temblaron. Le agarré el pelo y lo empujé más adentro, sintiendo cómo su garganta se abría para mí. El sonido de sus gemidos ahogados me volvió loco, así que lo tiré sobre la cama y le bajé el pantalón, dejando al aire su culo apretado y rosado. Sin perder tiempo, le escupí en el agujero y le metí la polla de un solo golpe, haciendo que gritara como un perro atropellado. Cada embestida era más brutal que la anterior, mi verga entrando y saliendo de su culo mojado mientras él se retorcía bajo mí, pidiendo más. Cuando ya no aguanté, le agarré las caderas con fuerza y le llené el culo de leche caliente, sintiendo cómo su cuerpo se estremecía con cada chorro. Se quedó temblando, con el antifaz de perro aún puesto, mientras mi corrida le goteaba entre las nalgas. Fue la mejor follada de mi vida.