Zane se corre fuerte después de follar sin parar con Louis
El rubio Zane llegó sudando al cuarto con la polla tan dura que casi le reventaba el bóxer fino mientras Louis lo esperaba tirado en la cama, mordiéndose el labio inferior con esa mirada de puta caliente que lo ponía a mil. Nada más cruzar la puerta, Zane se lanzó sobre él como un animal, arrancándole la camiseta con los dientes para lamerle el pecho sudado y los pezones duros, gruñendo cuando Louis le agarró la nuca y lo empujó contra su boca para que le chupara la verga sin piedad. La saliva le resbalaba por la polla rosada mientras Zane se la tragaba hasta el fondo, sintiendo cómo el prepucio le rozaba el paladar y le hacía gemir con la garganta llena. Louis no aguantó más y lo empujó contra el colchón, subiéndole las piernas para clavarle la verga hasta el fondo con un empotramiento brutal que le hizo gritar como una puta en celo, la espalda arqueada y los dedos clavados en las sábanas. Zane jadeaba con la cara roja, el culo bien abierto y el coño virgen de Louis ensanchándose con cada embestida, el sonido de los huevos golpeando contra su culo mojado llenando la habitación. Cuando Louis le mordió el hombro para ahogar un gemido, Zane sintió que se le nublaba la vista y que el calor le subía por la columna vertebral, avisándole que se corría en cualquier momento. Louis aceleró el ritmo, agarrándole las caderas con fuerza para clavarle la polla hasta el fondo y quedarse quieto, sintiendo cómo Zane se sacudía debajo de él con un espasmo y soltaba un chorro caliente y espeso que le llenó las entrañas sin preservativo. Los dos se quedaron jadeando, la habitación oliendo a sexo, a sudor y a leche derramada, mientras Zane le lamía los labios a Louis, saboreando su propia corrida mezclada con el sabor salado de la polla ajena. La cama quedó empapada de semen y saliva, y Louis no pudo evitar reírse cuando Zane le confesó que hacía meses que soñaba con que le metieran esa verga grande hasta el fondo sin parar.