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Guapo árabe de Río se deja empotrar sin piedad

5:00 1080P 5 Gay
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Estúdio HotPaulistano

Llegó de Brasil con una verga dura que no dejaba de rebotar en sus pantalones ajustados, y el coño de su anfitrión ya olía a sexo caliente desde que abrió la puerta. En cuanto entró, lo agarró por la nuca y lo empujó contra la pared del pasillo, mordiéndole el lóbulo de la oreja mientras le susurraba que llevaba meses soñando con esa polla gruesa dentro de su culo. El árabe se arqueó hacia atrás, gimiendo con voz ronca cuando sintió la primera embestida profunda que le abrió el agujero hasta el fondo, sintiendo cómo la verga le rozaba la próstata con cada envite brutal. Se quitó la camiseta sudada para mostrar esos abdominales marcados mientras el otro le chupaba los pezones, mordiéndolos con fuerza hasta que el árabe soltó un gemido gutural y le agarró la cabeza para que no dejara de mover la boca sobre su verga palpitante. La saliva le resbalaba por los huevos mientras el anfitrión le metía los dedos en la boca para que los chupara antes de girarlo y ponerlo a cuatro patas sobre la mesa del comedor, donde le abrió las nalgas con las manos para escupirle en el culo y prepararlo bien antes de clavarle la polla hasta las pelotas. Los golpes sonaban como un tambor en la habitación, mezclándose con los jadeos del árabe que suplicaba en portugués y español entrecortado, pidiendo más fuerte, más hondo, que no se detuviera hasta que sintiera esa leche caliente quemándole el intestino. Cuando por fin se corrió, el anfitrión le agarró la verga temblorosa y se la ordeñó hasta que le salió el último chorro de semen espeso, que le resbaló por los muslos mientras el árabe caía de bruces sobre la mesa, jadeando y sudando como un animal en celo. La habitación olía a sexo, a sudor y a coño mojado por todo el desorden que dejaron atrás, y el árabe se quedó mirando cómo su verga, ahora blanda, goteaba sobre el parqué antes de que su anfitrión se la metiera de nuevo con un gruñido, decidido a dejarlo seco antes de que se fuera.

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