Cliente fiel pide la misma polla y el mismo culo cada vez
El tipo no podía creer que su cliente favorito le pidiera otra vez lo mismo: su polla negra bien dura metida hasta el fondo en su culo apretado. Desde la primera vez, el hombre le había dicho que quería que le empotraran igual, con las mismas embestidas brutales y el mismo ritmo salvaje. No había nada más excitante para él que sentir cómo su culo se abría para esa verga gruesa que lo dejaba gimiendo como un puto. La primera vez, el cliente se había arrodillado frente a él, chupando su polla con tanta gana que casi se corre enseguida. Pero el tipo sabía esperar, porque lo mejor estaba por venir. Cuando el cliente se dio vuelta y le ofreció su culo perfecto, el tipo no perdió tiempo: le arrancó el calzoncillo y le escupió en el agujero antes de meterla de un solo golpe. El cliente gritó, pero no de dolor, sino de placer, porque esa polla lo llenaba como nadie. Las embestidas eran brutales, el sonido de los cuerpos chocando resonaba en toda la habitación, y el cliente no paraba de gemir como una perra en celo. Cuando el tipo le agarró el pelo y le metió la polla hasta la garganta, el cliente casi se corre de la excitación. Pero el tipo no iba a dejar que se viniera tan rápido: quería que durara, que su culo se mojara más y más con cada empujón. Al final, cuando ya no aguantó más, el tipo se corrió dentro de él con un gruñido animal, llenándolo de leche caliente. El cliente se quedó temblando, con el culo todavía palpitando, sabiendo que la próxima vez pediría lo mismo: la misma polla, el mismo culo, el mismo placer intenso.