Chico callejero con culazo empotrado en casa a medio construir
El moreno de mirada perdida ni se imaginaba que ese día acabaría con la polla de un desconocido hasta el fondo del culo, pero ahí estaba, tirado en el suelo polvoriento de la casa abandonada, con las piernas abiertas y la baba cayéndole por la comisura de los labios mientras el tipo se acercaba con ese pedazo de verga negra y gruesa colgando como un mazo entre las piernas. El grandullón no dijo ni pío, solo le agarró de las caderas con manos callosas y le escupió en el agujero antes de clavarle la punta, haciéndole soltar un aullido que se perdió entre los escombros, pero el sonido de su carne chasqueando al chocar contra el culo mojado del chaval no se calló ni un segundo. El pobre, con la espalda en el suelo y las rodillas en alto, no podía ni respirar de tanto jadear, cada embestida le sacudía el cuerpo entero como si fuera un trapo, mientras la verga le abría el culo a lo bestia y le dejaba los huevos bien apretados contra el culito tembloroso. El negro le agarró la polla flácida del moreno con una mano y se la empezó a masajear con saña, obligándole a chupársela aunque no le cabía ni la mitad en la boca, pero el cabrón no aflojó ni un milímetro hasta que el chaval se la tragó hasta la garganta y le empezó a salir leche por las comisuras. El grandullón, lejos de parar, le dio la vuelta como si no pesara nada y se la metió por el culo hasta que el moreno no pudo más que gemir con la cara pegada al suelo, las uñas arañando el cemento frío mientras le empotraba sin piedad, hasta que el negro sintió cómo el callejero se le corría solo de sentir esa verga monstruosa reventándole las entrañas. La leche le resbalaba por los muslos mientras el tipo seguía dándole hasta que su propio orgasmo le brotó como un géiser, llenándole el culo de leche espesa que se le escapaba por los lados en gruesos chorros blancos, y el moreno, exhausto pero con los ojos brillantes de satisfacción, se quedó ahí tirado, con el culo abierto y el coño bien usado, sabiendo que esa iba a ser la mejor noche de su vida.