Doctor caliente me empotró hasta el fondo en su consulta
El doctor siempre me miraba con esos ojos de deseo cuando me revisaba, pero hoy no aguantó más y me arrancó el pantalón en cuanto cerré la puerta. Su polla enorme ya estaba dura como una roca, y sin decir nada me empujó contra la camilla mientras me bajaba los calzoncillos con una mano y con la otra me agarraba el culo con fuerza. Sentí su lengua caliente lamiéndome el ano antes de que me metiera dos dedos bien adentro, haciendo que gimiera como un puto desesperado. Cuando ya no pude más, me dio la vuelta y me empotró de una sola embestida, llenándome el culo con su verga gruesa mientras me agarraba de las caderas para clavármela más profundo. Cada vez que me penetraba, sentía sus bolas golpeándome el coño y su respiración agitada en mi nuca, diciendo cosas sucias que me ponían más caliente. El sonido de su polla entrando y saliendo de mi culo mojado me volvía loco, y cuando empezó a correrse dentro de mí, sentí su leche caliente llenándome hasta rebosar. Después, me dejó arrodillado en el suelo mientras me limpiaba el semen que me goteaba del ano, y me dijo que la próxima vez me iba a follar sin condón para marcarme como su puto personal.