Estudiante en falda recibe caricias de Ator Zegalinha en parada
Tocándome el culo por debajo de la falda mientras esperaba el autobús empecé a notar esa mirada intensa de Ator Zegalinha que ya llevaba semanas robándome en cada parada. Los días previos habían sido pura tortura con miradas que ardían y roces accidentales que dejaban la piel en llamas sin poder hacer nada más que imaginar. Cuando por fin se acercó con el auto y me invitó a subir no dudé ni un segundo porque la tensión acumulada me tenía mojada y lista para cualquier cosa. Le conté en voz baja cómo me tocaba por las noches pensando en su polla gruesa mientras él conducía despacio por la calle desierta y empecé a frotar mi mano sobre su pantalón sintiendo cómo crecía rápido. Subí la falda un poco más para que viera mi culo redondo y le pedí que lo apretara con fuerza mientras yo le bajaba los pantalones y empezaba a masturbarlo con movimientos lentos y apretados que lo hacían gemir bajito. La escena se alargó en más de 10 minutos de escena con él conduciendo a paso de tortuga y yo inclinada sobre su regazo chupando la punta de vez en cuando para mojarlo todo y seguir frotando sin parar. Sentía su mano metiéndose entre mis nalgas apretando el culo con dedos ansiosos que me hacían abrir más las piernas y gemir contra su polla. Él terminó corriéndose con un gruñido fuerte que llenó mi mano y salpicó el asiento mientras yo seguía ordeñándolo hasta la última gota sin soltar. Ator Zegalinha se quedó mirando la calle con los ojos entrecerrados y una sonrisa satisfecha que apenas podía disimular.