Madrastra pelirroja despierta a su hijastro con una mamada salvaje
La habitación estaba en penumbra cuando me acerqué a su cama, el olor a sudor fresco y sueño mezclándose en el aire. Sabía que no podía resistirse a mi boca, pero esta vez quería sorprenderlo con algo más que un simple despertar. Me arrodillé junto a él, sintiendo cómo su polla ya empezaba a endurecerse bajo las sábanas, y entonces lo descubrí: su verga era más grande de lo que imaginaba, gruesa y palpitante, lista para ser devorada. Le arranqué los calzoncillos de un tirón, dejando al descubierto ese trozo de carne que me volvía loca, y empecé a chupar con ganas, tragando hasta que sus gemidos llenaron la habitación. Fpls, mi hijastro, no podía creer lo que le estaba haciendo, pero sus manos en mi pelo me decían que le encantaba. Lo monté a horcajadas, hundiéndome en su polla hasta que el culo me ardía, mientras él me agarraba las tetas y me follaba como si no hubiera mañana. Cuando me corrí, grité tan fuerte que los vecinos debieron escucharme, pero no me importó. Lo que más me excitaba era ver cómo su cara se contraía de placer, sabiendo que yo era la puta que lo estaba llevando al límite. Ahora, cada vez que lo miro, pienso en cómo su verga me llenó por completo, y en lo mucho que me gusta ser su madastra favorita.