Lola Maverick me desafía con su culo perfecto y su coño tatuado
“¿Crees que puedes manejar esto?”, me dijo Lola Maverick mientras se agachaba frente a mí, mostrando ese culo redondo y tatuado que me volvía loco. No me lo pensé dos veces: le agarré las caderas y la empujé contra mi polla dura, sintiendo cómo su piel ardiente se pegaba a la mía. Ella se rió, pero pronto sus gemidos llenaron el cuarto cuando empecé a embestirla sin piedad, hundiendo mi verga hasta que sus muslos temblaban. Sus tatuajes se movían con cada sacudida, y sus tetas grandes rebotaban mientras yo la follaba contra la pared, sintiendo cómo su coño apretado me chupaba entero. “No te corras todavía”, me ordenó, pero yo no iba a dejar que me controlara: la levanté y la senté en mi regazo, clavándosela desde abajo mientras ella se aferraba a mis hombros, gritando como una puta en celo. Le arranqué el tanga y lo tiré al suelo, disfrutando cómo su culo perfecto se abría para mí. Cuando por fin me corrí, fue tan fuerte que ella tuvo que morderme el hombro para no gritar. La próxima vez, le haré rogar de rodillas.