Estrella del porno recibe un empalamiento anal brutal
Ryan Conner, la diosa de curvas explosivas y tetas que rebotan como gelatina, llega a la cama con ese culo redondo y prieto que tanto gusta a los cabrones. El primer contacto fue un grueso bulto bajo el pantalón ajustado que se le clavaba en el muslo al caminar, y ella lo notó al instante, mordiéndose el labio inferior con un gemido ahogado. Él no perdió el tiempo, la empujó contra el colchón boca abajo y le arrancó el tanga de un tirón sin avisar, dejando al descubierto un coño ya empapado que brillaba bajo la luz tenue. Con las manos en sus caderas, le abrió las nalgas de un golpe seco y escupió sobre su agujero prieto antes de escupirle en el dedo para mojarlo bien, sintiendo cómo ella apretaba contra su piel, ansiosa por recibirlo. La primera embestida fue como un huracán, el glande grueso abrió paso entre sus músculos tensos y la hizo gritar como una perra en celo, con los pezones duros rozando las sábanas mientras el cabrón le clavaba la polla hasta el fondo una y otra vez. Ella se retorcía, pidiendo más con cada empujón brutal, sus tetas gigantes botando como pelotas de gomaespuma contra su pecho sudoroso, mientras él le agarraba el pelo y le escupía en la nuca. La habitación olía a sexo sucio y piel caliente, el sonido de sus cuerpos chocando resonaba como un tambor de guerra, y cada vez que le metía hasta las pelotas notaba cómo su coño se contraía alrededor de sus cojones, desesperado por correrse. Él le dio la vuelta de un tirón, le levantó las piernas en V y le empaló la polla hasta el fondo con un crujido audible, sus muslos temblando al ritmo de cada embestida que le arrancaba un aullido de placer. Cuando ella sintió su leche espesa llenándole el culo al rojo vivo, se corrió con un espasmo brutal, mojando la sábana mientras él le seguía metiendo hasta que no quedó ni una gota dentro de esa raja que ya goteaba de placer.