Mi amiga no resistió a mi culito apretado y terminamos follando como locas
Desde que me vio el culo en esa tanga ajustada, mi amiga no pudo quitarme los ojos de encima. Cada vez que me agachaba, sus ojos se clavaban en mis nalgas, y yo lo notaba. Un día, sin pensarlo, me senté sobre su regazo y sentí cómo su polla se ponía dura contra mi trasero. No aguanté más y me bajé el pantalón, dejando al descubierto mi coño bien mojado. Ella no perdió tiempo y empezó a chuparme los pezones mientras yo me montaba sobre su cara, frotando mi culo contra su boca. Sus dedos se hundieron en mi culo, y yo gemí tan fuerte que los vecinos debieron escucharme. La puse de espaldas y me empotré contra ella, sintiendo cómo su polla entraba y salía de mi coño mientras mis nalgas rebotaban contra su vientre. El sonido de nuestros cuerpos chocando llenó la habitación, y cuando no pude más, me corrí sobre su polla, mojándola entera. Ella gritó mi nombre mientras se corría dentro de mí, y nos quedamos temblando, sudadas y satisfechas, sabiendo que esto no había terminado.