Ellie se corre gritando con el semen sobre su cara
La rubia de ojos claros solo llevaba puesto un top ajustado y unas bragas de encaje cuando le dio el primer lametón a la polla morada y venosa que le ofrecía el tipo de sonrisa pícara. Su coño ya estaba empapado, las bragas se le pegaban al culo como un chicle al suelo, y cada gemido ahogado que soltaba entre los dientes apretados le delataba lo que llevaba horas deseando. Él la empujó contra la pared del estudio de animación, le arrancó el top de un tirón y le mordió el pezón izquierdo hasta hacerla chillar, mientras sus dedos se hundían en la carne blanda de sus nalgas para acercarla más contra su entrepierna. Ella no pudo evitar soltar un 'joder' cuando la cabeza de su polla le rozó el clítoris hinchado, y antes de que pudiera reaccionar, ya estaba empalada contra la pared, sintiendo cada vena gruesa rozándole las paredes del coño mientras él la embestía con fuerza animal. Los golpes secos de cadera contra su culo sonaban como un tambor enloquecido, sus tetas rebotaban sin control y los gemidos de ella se mezclaban con los gruñidos guturales de él, que cada vez que empujaba más hondo le susurraba 'puta, qué bien te sientes' al oído. La escena se volvió caótica cuando ella se corrió por primera vez, un chorro cálido y espeso que le resbaló por los muslos mientras él seguía metiéndosela sin piedad, hasta que notó cómo los testículos le temblaban pegados a su culo. Entonces llegó el momento cumbre: con un último empujón brutal, le disparó tres chorros gruesos de leche caliente directamente sobre la cara sonrojada, la boca entreabierta y los ojos vidriosos de placer, dejando hilos blancos colgando de sus pestañas mientras ella se lamía los labios con avidez, aún jadeante y temblorosa por el subidón. La animadora, normalmente tan serena, ahora era solo una muñeca de trapo con las piernas flojas y un rictus de éxtasis dibujado en la cara, mientras él se reía satisfecho al ver cómo los últimos goterones le caían sobre los pechos desnudos.