Jefe pervertido se corre en las bragas rosadas de su empleada
El jefe siempre la miraba con esos ojos de pervertido cada vez que ella se inclinaba para recoger los papeles del suelo, mostrando ese culito apretado bajo la falda ajustada. Un día, la invitó a quedarse después del horario para 'revisar unos informes', pero en cuanto cerró la puerta, la empujó contra el escritorio y le arrancó las bragas rosadas con los dientes. Su polla enorme ya estaba dura como roca, y sin pensarlo dos veces, la penetró con fuerza mientras ella gemía como una puta en celo. Las tetas grandes de la empleada rebotaban con cada embestida, y el jefe le agarraba las nalgas con fuerza, dejando marcas rojas en su piel suave. El sonido de los cuerpos chocando llenaba la oficina, y cuando él sintió que ya no aguantaba más, sacó la verga y se corrió con un gruñido animal, llenando las bragas rosadas de su empleada con chorros calientes de leche. Ella, jadeando y con el coño bien mojado, se limpió la boca con los dedos y le sonrió con complicidad, sabiendo que esto no terminaría ahí.