Mark le amasa las tetas a Olivia en su dormitorio
Mark no podía creer su suerte cuando Olivia se le insinuó en el dormitorio, sus tetas perfectas rebotando bajo su camiseta ajustada mientras se sentaba en la cama frente a él. Sin pensarlo dos veces, él deslizó sus manos por su espalda hasta llegar a esos pechos firmes, apretándolos con fuerza mientras ella gemía suavemente. Sus pezones duros como piedras se clavaban en sus palmas, y él los pellizcó con saña, haciendo que Olivia arqueara la espalda y mordiera su labio inferior. La excitación era tan intensa que él podía sentir cómo su polla se endurecía contra sus pantalones, pero no quería correrse todavía. Con movimientos lentos, Mark bajó sus manos hasta el culo de Olivia, amasándolo con rudeza mientras ella se retorcía de placer. Sus dedos se colaron bajo el tanga, encontrando su coño ya mojado y palpitante. Ella gimió más fuerte cuando él introdujo un dedo dentro, moviéndolo en círculos mientras su otra mano seguía torturando sus tetas. Olivia se aferró a sus hombros, clavando sus uñas en su piel mientras él la penetraba con más fuerza, sus jugos chorreando por sus muslos. La habitación olía a sexo y sudor, y el sonido de sus cuerpos chocando llenaba el aire. Mark no aguantó más y sacó su polla, gruesa y palpitante, para clavársela hasta el fondo. Olivia gritó cuando la sintió dentro, sus paredes vaginales apretándose alrededor de su verga mientras él la embestía sin piedad. Cada embestida la acercaba más al orgasmo, hasta que finalmente explotó, corriéndose con un grito ahogado. Mark no tardó en seguirla, descargando su leche caliente dentro de ella mientras jadeaban exhaustos.