Sylphiette cede ante el bbc con eris y roxy
Sylphiette llevaba semanas mordiéndose los labios cada vez que veía a Eris y Roxy jugar con sus cuerpos en la pantalla, imaginando cómo sería sentir esa polla enorme entre sus nalgas redondas. Una noche de luna llena, después de un par de copas de vino robado, no pudo resistirse más y las buscó en su habitación. Eris, con esos pechos enormes que siempre se le salían de la ropa, la agarró por el pelo y le susurró al oído que quería sentir su coño bien mojado alrededor de su verga. Roxy, más salvaje, le arrancó la falda sin aviso y le clavó los dedos en el culo, mordiéndole el cuello mientras Sylphiette gemía como una puta descontrolada. La primera embestida fue brutal: Eris la empaló contra la pared, con su polla gruesa y venosa hurgando en lo más profundo de su coño, mientras Roxy le chupaba los pezones duros como piedras y le metía los dedos en la boca para que no gritara de placer. Sylphiette se retorcía entre ambos cuerpos sudorosos, sintiendo cómo su sexo se empapaba más y más con cada gemido ahogado que escapaba de sus labios pintados. Eris la giró bruscamente, dejándola de espaldas sobre la cama, y le levantó las piernas para hundirse en ella hasta el fondo, haciendo que Sylphiette chillara como una loca mientras su coño se contraía alrededor de esa verga que la estaba partiendo en dos. Roxy no se quedó quieta: se subió encima de ella, le separó las nalgas con las manos y le lamió el culo mientras Eris seguía follándosela como un animal, con sus caderas golpeando contra el colchón a un ritmo que hacía temblar toda la casa. Sylphiette se corrió sin aviso, su coño estallando en espasmos mientras un chorro de leche brotaba de su cabeza a los pies, empapando las sábanas con su corrida más intensa. Eris no aguantó más y se descargó dentro de ella con un rugido, llenándole el útero de su semen caliente mientras Sylphiette jadeaba como una perra en celo, con los muslos temblorosos y el coño goteando por todas partes. Roxy, que no quería quedarse atrás, le metió los dedos en la boca para que los chupara mientras le susurraba obscenidades al oído, hasta que Sylphiette la agarró de la nuca y la besó con lengua, tragándose su saliva mezclada con el sudor y el sabor a sexo de la noche. Cuando por fin se quedaron quietos, Sylphiette yacía entre ellas, completamente rendida, con las piernas abiertas y el coño palpitando, mientras Eris le acariciaba el pelo y Roxy le lamía los labios con una sonrisa de satisfacción.