Puta coreana cachonda empotrada conania hasta correrse
Desde que la vio por primera vez en ese puto video 3D con las tetas rebotando como locas, no pudo sacársela de la cabeza ni un maldito segundo. La muy zorra llevaba meses mandándole indirectas con esos labios carnosos y esa mirada de puta que le suplicaba que la empotrase contra cualquier pared, pero ahora por fin la tenía donde quería: tirada en el suelo con las medias rotas y el coño más mojado que nunca. Con las piernas bien abiertas dejando ver ese coño prieto y brillante, se relamió los labios antes de clavarle dos dedos bien húmedos entre los pliegues, sintiendo cómo la muy perra gemía como una puta en celo y se retorcía bajo su contacto. La zorra no aguantó ni medio minuto antes de que él le atizara un cachete en la nalga izquierda, dejando la marca roja de sus dedos bien marcada en esa carne blanda y temblorosa mientras ella chillaba como una loca. Entre quejidos y maldiciones, le arrancó el tanga de un tirón y se lo metió en la boca para que callara mientras le lamía el clítoris con movimientos circulares, notando cómo la muy guarrona se ponía cada vez más caliente y le mojaba la cara con fluidos sin parar. Cuando ya no pudo más, le metió la polla hasta el fondo con un empujón seco que la hizo gritar como una posesa, empotrandola contra el suelo mientras sus tetas gigantes le golpeaban la barriga al ritmo de cada embestida. La muy puta no tardó en correrse con un chorro grueso y caliente que le salió disparado de ese coño apretado, empapándole los huevos y manchando el suelo mientras ella se retorcía de placer con los ojos en blanco. No contento con eso, le dio la vuelta como un trapo y se la folló por detrás con tanta fuerza que las nalgas le temblaban como gelatina,听着她的骚叫声 hasta que los dos terminaron jadeando y sudorosos, cubiertos de la cabeza a los pies con los restos de su propia leche y los jugos de esa zorra que no paraba de gemir.