El pollón del hermanastro cambia la mente de Carter
Carter nunca pensó que su hermanastro pudiera tener una verga tan monstruosa, pero desde que lo vio salir de la ducha con esa polla gorda y venosa, no pudo dejar de fantasear con chupársela hasta dejarlo seco. Un día, mientras el hermanastro se masturbaba en el sofá, Carter se arrodilló frente a él y empezó a lamerle los huevos con desesperación, sintiendo cómo la polla del otro se ponía más dura entre sus labios. El hermanastro, sorprendido pero excitado, le agarró la cabeza y empezó a follarle la boca con embestidas brutales, haciendo que Carter se atragantara con cada centímetro de esa verga gruesa. La saliva le chorreaba por la barbilla mientras el hermanastro le metía los dedos en el culo, preparándolo para lo que vendría después. Sin avisar, lo tiró boca abajo sobre la cama y le clavó esa polla enorme en el ojete, haciendo que Carter gritara de placer mientras el hermanastro le azotaba el culo rojo. Las embestidas eran tan profundas que Carter sentía cómo la verga le rozaba la próstata, volviéndolo loco de gusto. El hermanastro le agarró el pelo y le susurró al oído que se iba a correr dentro de su culo, y justo entonces Carter sintió un chorro caliente llenándole el ojete mientras gemía como una puta en celo. Al terminar, los dos quedaron sudados y jadeantes, sabiendo que esto no sería la última vez que se follarían como animales.