Barbie traviesa recibe verga en la boca sin parar
Llevaba días observándola por las redes, esa Barbie de tetas naturales y culito redondo que no paraba de mover el culo en cada foto con tacones. Apenas abrió la puerta, la muy zorra se lanzó sobre mi verga como si llevara semanas soñando con esto, tragándosela hasta la garganta sin pestañear mientras sus tetas botaban salvajes. Le encantaba que le empotrara la garganta con fuerza, ahogándose pero sin soltar ni un gemido, solo con los ojos llorosos y los labios bien abiertos para que le llenara la boca de saliva espesa. Le metí los dedos en el coño empapado mientras me chupaba con esa lengua que no paraba de dar vueltas alrededor de la cabeza de mi verga, sintiendo cómo se le contraían los muslos cada vez que le rozaba el clítoris hinchado. Cuando le apreté el culo con las manos, la muy puta se dejó caer de rodillas sobre la alfombra y empezó a mamármela como una loca, con la lengua plana y los dientes rozándome apenas para no lastimarme. Le agarré la nuca con fuerza y le metí toda la verga hasta el fondo, sintiendo cómo se le atragantaba el aire mientras las lágrimas le resbalaban por las mejillas. Con un empujón la tiré al suelo boca arriba y le abrí las piernas para lamerle el coño mojado hasta que se le pusieron los muslos temblorosos y los gemidos le salían entrecortados. Me puse de pie y le apunté con la verga dura directamente a la cara, ordenándole que me la chupara de nuevo mientras le frotaba los pezones con los dedos, sintiendo cómo se le erizaba la piel y se le humedecían los labios al ver el líquido preseminal que ya le goteaba de la cabeza. Cuando por fin se corrió, gritó con la boca llena de verga, escupiendo leche por todas partes mientras yo le embestía la garganta una y otra vez hasta que me vacié dentro de su boca, dejándole la cara bañada en semen espeso que se le escurría por las comisuras mientras seguía gimiendo con los ojos en blanco.