MILF cachonda se traga una verga negra bien dura
La vecina del tercero, esa morena tetona con un culo que no para de menear, llevaba días lanzándole miraditas desde el balcón mientras él regaba el jardín sin camiseta. Hoy no pudo resistirse y se plantó en su puerta con un vestido ajustado que apenas le cubría el coño empapado, los pezones duros como piedras asomando bajo la tela. En cuanto él abrió, sin decir ni paja, ella se agachó para chuparle la polla negra que ya le goteaba la cabeza en la garganta, tragándose cada centímetro sin dejar escapar ni una gota de leche. Entre gemidos y arcadas, él la levantó en volandas y la empotró contra la pared del pasillo, sus tetas rebotando con cada embestida mientras ella le arañaba la espalda pidiendo más. El olor a coño mojado y a sudor se mezclaba con los gruñidos animales que salían de su pecho cada vez que su verga entraba hasta el fondo, haciendo que ella se corriera gritando con la boca llena de babas y polla. La noche terminó con ella a cuatro patas sobre el sofá, su culo redondo mordido por las manos de él mientras le metía la verga hasta la garganta, ahogándose en su propio orgasmo mientras él se descargaba dentro sin condón, llenándole el coño de leche caliente que se le escurría por los muslos. El vestido quedó hecho jirones en el suelo, pero a ella no le importó: solo quería más, mucho más de esa polla negra que la tenía loca de placer.