Sabrina Sabrok y Violeta se tragan pollas como putas hambrientas
El olor a sudor y perfume barato me envolvía mientras las dos esperábamos que Alexandro Hernández Zamora se acercara, sus ojos clavados en nuestras bocas. Llevábamos días coqueteando, miradas robadas en los ensayos, susurros que dejaban mi coño mojado y a Violeta mordiéndose los labios. Cuando por fin se sentó frente a nosotras, su polla ya dura, supe que no aguantaría mucho. Violeta fue la primera en arrodillarse, chupando con esa boca de puta que tiene, tragando hasta que las lágrimas le rodaron. Yo no me quedé atrás, metiéndomela hasta que la punta me rozó la garganta, ahogándome en saliva y gemidos. Alexandro nos agarraba del pelo, empujando nuestras cabezas hacia adelante y atrás, gruñendo como un animal. El sonido de nuestras bocas chupando, de los labios chorreando baba, me ponía más caliente. Violeta me miró con los ojos vidriosos y dijo: '¿Quién la chupa mejor, puta?', antes de meterse la polla hasta el fondo otra vez. Yo no me quedé callada, tragando con fuerza, sintiendo cómo el semen me llenaba la boca. Cuando Alexandro se corrió, nos lo repartimos como perras hambrientas, lamiendo cada gota. 'Ahora sí que me van a follar bien', le dije a Violeta, limpiándome los labios con el dorso de la mano.