La rubia chupa dos pollas y se deja llenar la boca de leche
Esa tarde en el apartamento, la tensión entre ellos ya no se podía aguantar más. Llevaban días intercambiando miradas cargadas de deseo, roces "accidentales" que dejaban a la rubia con el coño mojado y a los tipos con las pollas duras bajo los pantalones. Ella se arrodilla entre los dos, sus manos agarran las vergas con firmeza, y sus labios se abren para chupar una tras otra, alternando entre las dos pollas como si no pudiera decidir cuál le gusta más. La saliva resbala por su barbilla mientras los tipos le agarran el pelo, empujando sus caderas hacia adelante para que la sienta más adentro. El sonido de sus gemidos se mezcla con los gruñidos de los hombres, y cuando uno de ellos le avisa que va a correrse, ella abre la boca bien grande, lista para recibir cada gota caliente. La leche espesa le cubre la lengua, los labios, y hasta le resbala por el mentón, pero ella no para, sigue chupando hasta que el otro también se vacía dentro de su garganta. Ahora, con la boca llena y el coño palpitando, piensa que esto apenas empieza.