La rubia tatuada Elsa Jean se desviste provocadora junto a la piscina
El sol quemaba la piel mientras el agua de la piscina brillaba bajo la luz del atardecer, invitando a cualquier cuerpo desnudo a sumergirse. Yo ya llevaba media hora mirándola desde el otro lado del jardín, observando cómo se movía con esa sonrisa de puta que sabía que me volvía loco. Desde que se puso ese bikini ajustado, con los tirantes finos que apenas cubrían sus tetas pequeñas pero firmes, supe que lo hacía para provocarme. Cada vez que se inclinaba para ajustar su pelo rubio, sus pezones se marcaban contra la tela mojada, y cuando se sentó al borde de la piscina, sus muslos se abrieron lo justo para que yo viera el brillo entre sus piernas. No aguanté más y me acerqué, pasando mi mano por su espalda antes de bajar hasta su culo redondo, apretándolo con fuerza. Ella gimió, pero no se apartó, solo se mordió el labio y me miró con esos ojos verdes que me decían que quería más. Le arranqué el bikini de un tirón, dejando al descubierto su coño ya mojado, y la empujé contra el borde de la piscina, metiendo mis dedos dentro de ella sin piedad. Sus gemidos se mezclaron con el sonido del agua mientras la follaba contra el borde, sintiendo cómo su cuerpo temblaba cada vez que mi polla la llenaba hasta el fondo. Cuando se corrió, gritó mi nombre y me clavó las uñas en la espalda, pero yo no paré hasta que sentí sus músculos apretarse alrededor de mi verga. Al terminar, ella se rió y me dijo: '¿Así que esto es lo que pasa cuando me pongo lo que a ti te gusta?'.