Karina King sella el trato de alquiler con su inquilino
Nick Strokes entró en la casa de alquiler con la idea de firmar el contrato pero notó de inmediato cómo Karina King lo observaba con una intensidad que llevaba semanas acumulándose entre ambos. Los encuentros casuales en la puerta y las miradas prolongadas durante las visitas previas habían creado una presión que ninguno de los dos podía ignorar por más tiempo. Ella se acercó primero, rozando su cuerpo contra el de él mientras le explicaba los términos finales del acuerdo y la voz de Karina se volvió más grave al susurrarle lo que realmente deseaba. Pronto la rubia madura se arrodilló frente a la polla del inquilino y comenzó a chuparla con lentitud deliberada tomando la verga hasta el fondo de su garganta mientras lamía los huevos con la lengua húmeda y caliente. Nick gemía al sentir cómo ella le hablaba sucio describiendo cada sensación y pidiéndole que la follara con fuerza una vez que terminara de chupar. Karina se incorporó y se inclinó sobre el sofá ofreciendo su culo redondo y su coño ya empapado para que él la penetrara de una estocada profunda que hizo chocar sus caderas. Las embestidas se volvieron más rápidas mientras ella se quejaba de placer y le pedía que la llenara por completo sin detenerse. El ritmo alcanzó su punto máximo cuando Karina alcanzó el clímax con un grito ahogado y Nick la siguió eyaculando dentro de su interior apretado. Karina King se giró sonriendo y dijo en voz baja "ahora el contrato está firmado de verdad y quiero que vuelvas mañana a cobrar la renta con la misma polla".