Rosebrutal y su polla me volvió loca en el parque
Esa tarde en el parque, entre los arbustos, supe que estaba mal, pero no pude evitarlo. Rosebrutal me miró con esa sonrisa pícara y me arrastró hacia los matorrales, donde nadie nos vería. Sus manos grandes me agarraron el culo con fuerza, apretando mis nalgas mientras su polla dura ya rozaba mi coño mojado. 'Esto está prohibido', pensé, pero cuando me empujó contra un árbol y me levantó la falda, gemí sin poder contenerme. Su lengua recorrió mi cuello mientras sus dedos se hundían en mi coño, haciendo círculos que me volvían loca. 'Quiero que me folles aquí', le susurré, y él no perdió tiempo. Con un movimiento rápido, me penetró de una estocada, llenándome entera mientras sus caderas chocaban contra las mías. Cada embestida era más profunda, más intensa, y yo me aferraba a sus hombros, sintiendo cómo su polla gruesa me estiraba por dentro. El sonido de nuestros cuerpos chocando, sus gemidos roncos en mi oído, y el miedo a que alguien nos descubriera solo aumentaban el calor. Cuando llegó al clímax, me corrió dentro con un gruñido, y yo sentí cómo su leche caliente me llenaba por completo. Mientras me recuperaba, apoyada contra el árbol, solo podía pensar en lo mal que estaba lo que habíamos hecho... pero en lo mucho que quería repetirlo.