Profesora japonesa empotra a su alumna en el aula
La profesora de matemáticas llevaba días con la mirada clavada en ese culo prieto que se balanceaba cada vez que la alumna japonesa cruzaba las piernas en clase. Hoy no aguantó más, así que la llamó al escritorio con la excusa de revisar los logaritmos, pero lo único que quería era sentir ese coño estrecho alrededor de su polla dura. La chica, con su uniforme ajustado y las medias blancas, no se resistió cuando la profesora la empujó contra la pizarra, le bajó las bragas de encaje y le metió los dedos bien mojados antes de sacarse la verga gruesa de entre las piernas. La alumna gimió fuerte al sentirla entrar, con las tetas apretadas contra el pizarrón mientras la profesora la embestía sin piedad, dejándole las marcas rojas de las uñas en el culo blanco. El aula olía a sexo y tiza mezclados mientras la japonesa se dejaba hacer, con la boca entreabierta dejando escapar gemidos agudos cada vez que la polla le llegaba hasta el fondo. La profesora no pudo aguantar más, así que la sacó de ahí a gatas, la tiró sobre el escritorio y se la folló de pie, con las piernas de la alumna enredadas en su cintura mientras le chupaba los pezones duros como piedras. Cuando sintió que la chica empezaba a temblar y a apretar el coño como una loca, la profesora se corrió dentro de ella con un gruñido animal, dejando todo el escritorio manchado con sus jugos. La alumna se quedó tirada, con las piernas temblorosas y la falda arrugada, mientras la profesora se limpiaba la polla con un trapo y le susurraba al oído que esto sería solo el principio de sus clases de matemáticas.