La profesora asiática se deja empotrar por su alumno rebelde
La profesora de matemáticas japonesa llevaba meses notando cómo el alumno más problemático de la clase la miraba con esa sonrisa pícara cada vez que se agachaba a recoger un lápiz. Un día, después de clases, el chico entró al aula con una excusa tonta y cerró la puerta con llave. La maestra, con su falda ajustada y sus piernas perfectas, sintió cómo el calor le subía cuando él se acercó por detrás y le susurró al oído: 'Señorita, hoy no vine a estudiar'. Sin pensarlo, ella se dejó caer sobre el escritorio, levantando la falda para mostrar su tanga negro empapado. El alumno no perdió tiempo y le arrancó la ropa interior con los dientes antes de hundir su polla dura entre sus nalgas. La profesora gimió fuerte cuando él la penetró por detrás, agarrándole el culo con fuerza mientras la embestía sin piedad. Cada empujón hacía que sus tetas rebotaran contra la mesa, y el sonido de los cuerpos chocando llenaba el aula. Cuando el chico le dio una nalgada, ella gritó más fuerte, pidiéndole que le llenara el coño con su leche caliente. Él obedeció, corriéndose dentro de ella con un gruñido mientras le apretaba los pechos. Al terminar, ambos jadeantes, la profesora solo atinó a decir: 'Esto no puede volver a pasar... pero mañana trae condones'