Milf de culo grande se empala con polla enorme en hotel
La morena de tetas gigantes ya llevaba días coqueteando con el recepcionista cada vez que pasaba por el lobby, pero hoy no aguantó más y lo arrastró hasta el ascensor con esos tacones que le apretaban el culo prieto. En cuanto la puerta se cerró, él le arrancó el vestido de encaje negro que apenas le tapaba los pezones duros y le metió la lengua hasta la garganta mientras ella gemía con voz de puta cachonda. Con un empujón la tiró contra la pared y le bajó las medias hasta los tobillos para dejarle las nalgas al aire, bien redondas y temblorosas, listas para que la empalara sin piedad. La morena, con un gritito de coño mojado, se agarró al espejo y abrió las piernas al máximo, sintiendo cómo la polla monstruosa le ensanchaba el coño sin piedad mientras le mordisqueaba el cuello. Él le dio un azote en el culo que le dejó la marca roja y le escupió en el agujero para que se le fuera lubricando antes de hundírsela hasta el fondo sin compasión. Ella se retorció de placer, con los tacones clavados en la alfombra y la boca llena de babas mientras él la embestía a ritmo salvaje, haciendo que sus tetas gigantes rebotaran como gelatina contra su pecho sudado. Entre jadeos y sudor, la milf se corrió dos veces seguidas: primero un chorro caliente que le empapó la entrepierna del tanga y luego un goteo lento que le resbaló por los muslos mientras él le chupaba el clítoris hinchado sin parar. Cuando la polla le llegó hasta la matriz, ella le suplicó que no se saliera, que le llenara el coño de leche caliente hasta que no cupiera ni una gota más, y él, con una sonrisa perversa, le soltó el culo solo para volver a empalarla con más fuerza esta vez, hasta que los dos acabaron tirados en la alfombra, jadeantes y con las piernas temblorosas de tanto placer descontrolado.