Melanie Caceres se deja dominar por su entrenador musculoso
Melanie Caceres llegó sudada y jadeante a su sesión privada de entrenamiento, pero hoy no iba a sudar por los ejercicios... Su entrenador, un latino musculoso con una polla que no podía esconder bajo el short, la miró con esa sonrisa de putero que ya conocía bien. Ella se mordió el labio al ver cómo él le agarraba el culo redondo y perfecto, apretándolo con fuerza mientras le susurraba al oído: 'Hoy no hay entrenamiento, nena, hoy te voy a empotrar como la puta que eres'. Melanie gimió al sentir sus manos grandes recorriendo su cuerpo curvilíneo, especialmente cuando le arrancó el top y dejó sus tetas naturales al aire, duras y temblando con cada respiración. Él la empujó contra la pared, le bajó el short y le metió dos dedos en el coño bien mojado, haciendo que ella arqueara la espalda y gritara de placer. Sin perder tiempo, sacó su verga enorme y la clavó de una sola embestida, llenando cada centímetro de su culo perfecto mientras ella le rogaba que no se detuviera. Las nalgas de Melanie rebotaban con cada golpe, el sonido de la carne chocando resonaba en toda la habitación, y sus gemidos se mezclaban con los gruñidos del entrenador, que la agarraba del pelo mientras la follaba como una perra en celo. Cuando él le ordenó que se arrodillara, ella obedeció al instante, chupando su polla con la boca grande y caliente, sintiendo cómo el semen caliente le llenaba la garganta mientras él se corría con un rugido animal. Melanie se limpió los labios con una sonrisa satisfecha, sabiendo que su marido nunca la había hecho sentir tan puta como este latino musculoso.