Mejores amigas lesbianas se follan en la habitación del hostal
Las dos putas no aguantaron ni un día juntas en ese cuarto de hostal barato, porque desde que se conocieron en el colegio no dejaban de fantasear con chuparse los coños y ahora que estaban solas, sin padres ni hermanos cerca, no perdieron el tiempo. La morena de culo parado se arrodilló frente a su mejor amiga, le arrancó las bragas con los dientes y empezó a lamerle el coño mojado mientras la otra le metía los dedos hasta el fondo. Los gemidos resonaban en las paredes delgadas, pero a ninguna le importó, porque la rubia de tetas perfectas se subió encima de ella y se sentó sobre su cara, frotando su chocho caliente contra su boca. La morena no podía respirar, pero le encantaba sentir cómo la leche le chorreaba por la barbilla mientras su amiga se corría en su lengua. Luego, la rubia la empujó contra la cama y le abrió las piernas, metiéndole los dedos en el culo mientras le chupaba los pezones duros. Las dos putas sudaban, jadeaban y se retorcían de placer hasta que la morena, con la polla de goma bien metida en su coño, empezó a embestirla sin piedad. La rubia gritaba, le arañaba la espalda y le pedía más duro, más rápido, hasta que las dos se corrieron a la vez, temblando y mojadas. No hubo tiempo para limpiarse, porque ya estaban otra vez, esta vez la rubia chupándole el culo a la morena mientras se masturbaban con los dedos. El hostal se llenó de sus gemidos, pero a nadie le importó, porque al final del día, lo único que importaba era que las dos putas se habían follado como nunca antes.